Aunque el anuncio asegura que hay toallas, no las hay. Tampoco jabón, sólo champú. La cafetera de las fotos es un espejismo. Les costó desde el martes hasta el viernes facilitarnos la clave del wifi. Es una pena porque el estudio es una cucada, bastante cerca del metro, al lado del tranvía, con supermercados al lado. Podría haber sido una gozada si hubiese sido lo ofertado.