Agradezco la oportunidad de compartir mi opinión sobre la reciente estancia en su establecimiento. Mi experiencia fue mixta, con aspectos positivos y otros que requieren mejora significativa.
En primer lugar, deseo destacar positivamente la calidad de las camas, que resultaron muy cómodas y contribuyeron a un descanso adecuado. Este es un elemento fundamental que valoramos los huéspedes.
Sin embargo, debo señalar varios inconvenientes que afectaron notablemente mi confort. Las almohadas, en contraste con las camas, no tenían la firmeza o calidad esperada, lo que dificultó el sueño profundo. Más preocupante fue la situación en el baño de mi habitación asignada: carecía por completo de cortinas, comprometiendo la privacidad de forma inaceptable. A esto se sumó la ausencia de toallas, un elemento básico de hospitalidad que me vi obligado/a a solicitar, generando una inconveniencia innecesaria tras mi llegada.
El problema más serio ocurrió al finalizar mi estancia. El depósito de garantía que se cargó a mi tarjeta no ha sido reembolsado dentro del plazo acordado. He contactado con recepción y sigo a la espera de una solución y una explicación clara sobre el retraso.
En conclusión, mientras la base para una buena estancia existe (como la comodidad de las camas), los fallos en detalles esenciales —suministros básicos, privacidad y transparencia en las gestiones financieras— empañaron gravemente la experiencia.